HIJAS DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL

San Vicente de Paúl

DIA DE LA ENCARNACIÓN

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jueves, 9 de septiembre de 2010

SOR MARGARITA RUTAN H.C


SOR MARGARITA RUTÁN

UNA INTREPIDA HIJA DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL

La próxima beatificación de Sor Margarita Rutan (1736-1794) es ya oficial y se ha fijado para el domingo 19 de junio de 2011 en Dax, ciudad donde fue guillotinada. Es una nueva ocasión de dar gracias por el carisma de san Vicente y de santa Luisa, por el camino espiritual, apostólico, misionero y comunitario, camino de santificación que trazaron y que tantas Hermanas nuestras han recorrido.

Podemos conocer un poquito más la vida de Sor Margarita Rután:



Presentación en power point de Margarita Rutan

Margarita Rutan

lunes, 30 de agosto de 2010

VICENTE Y LUISA: EL ARTE DE TOMAR DECISIONES


Vicente de Paúl y Luisa de Marillac trabajaron juntos durante 35 años para mejorar las vidas de los que sufrían la pobreza o el rechazo de la sociedad y revelar a todos ellos el gran amor de Dios.

Diferencias aparentes

Vicente de Paúl, un campesino gascón, creció en el seno de una familia querida.

Luisa de Marillac, una aristócrata parisina, es rechazada por su familia debido a su nacimiento ilegítimo.

Vicente de Paúl fue un joven emprendedor. Se lanzó a una serie de iniciativas, intentando promoverse, y conseguir unos ingresos fijos.

Luisa De Marillac, se cría en un convento y en un pensionado y, de joven, buscó la vida oculta en un monasterio de Religiosas Capuchinas.

Vicente de Paúl fue un hombre con un temperamento campesino. Sabía esperar. “Nunca se adelantaba a la Divina Providencia.”

Luisa de Marillac fue una mujer impaciente por llegar a la meta y sin miedo de retar a la Iglesia y a la sociedad: era una Marillac.

¿Cómo fueron capaces de vivir y trabajar juntos cuando su educación y personalidad les hubiese mantenido separados? ¿Cómo llegaron a comunicarse?

A la edad de treinta años, ambos han sido confrontados con interrogantes preocupantes sobre Dios, sobre su futuro. Hacia 1613, Vicente de Paúl se siente fuertemente atormentado por dudas acerca de Dios. Toma conciencia del vacío, de la inutilidad de su vida como sacerdote. Luisa de Marillac, hacia 1623, cae en “una noche oscura del alma”, un periodo de depresión. Se interroga sobre su vida, sobre su futuro, y comienza a dudar de la existencia de Dios. A través de estas pruebas, ambos toman conciencia de la bondad de Dios hacia ellos y desean consagrarse a los pobres. Lo que les va a unir es el amor de Dios y de los pobres.
Pero esto no borra sus diferencias. Muchos ejemplos nos permiten descubrir opciones, a veces opuestas, entre el Señor Vicente y la señorita Le Gras. Escuchándoles, mirando cómo viven, debería permitirnos comprender cómo fueron capaces de comprometerse juntos para una misión de caridad realizando acciones tan importantes.



Algunos ejemplos concretos

La búsqueda de una nueva Casa Madre

Cuando se funda la Compañía, en noviembre de 1633, Luisa de Marillac acoge a las 5 o 6 jóvenes que se unen a ella, en su propia casa, en la parroquia de San Nicolás de Chardonnet. En 1636, como aumenta el número de hermanas, la pequeña comunidad se cambia a La Chapelle, al norte de París. Cuatro años más tarde, la casa era demasiado pequeña. Por consiguiente, era necesario de nuevo buscar una nueva vivienda. Luisa tiene una idea muy clara. Desde 1632, San Lázaro, en el distrito de San Denis, había sido la Casa Madre de los Sacerdotes de la Misión. Luisa prefiere tener las Hijas de la Caridad alojadas en la misma zona. Vicente de Paúl era muy reticente:

“Quizás crea que yo tengo algún motivo referente a usted, por el que creo que no es conveniente que se aloje en estos barrios. No es así, ni mucho menos; se lo aseguro. La razón es ésta: estamos en medio de gentes que lo observan todo y juzgan de todo. Apenas nos viesen entrar dos o tres veces en su casa, se pondrían a hablar y a sacar consecuencias que no podríamos decir hasta dónde llegarían.”

En septiembre de 1640, Vicente de Paúl pide a las Damas de la Caridad que busquen una casa en un entorno que sea adecuado. En la fiesta de Todos los Santos, Vicente está contento por la propuesta que le hacen. Esta casa depende del Priorato de San Lázaro, tanto en lo que se refiere a impuestos locales como a cuestiones jurídicas. En consecuencia, Vicente invita a Luisa de Marillac a visitar la casa situada en el poblado de La Villete.

“Hay una casita en La Villette, que medirá solamente una arpenta, contando la casa con el jardín, y que pertenece a la parroquia de La Villette, pero que depende de aquí para las rentas y para la justicia. Es la última de la aldea por la parte de allá de la iglesia, de la que no está tan lejos como la de ustedes. Hablan de cuatro o cinco mil francos. Tiene un cuerpo o dos de edificio, con corral y establo, al estilo de la gente del campo, y le da el aire por detrás y de lado. Sólo está esa en venta en La Villette; mire a ver qué le parece.”

Luisa va a verla. No tenemos su carta comentando la visita; sin embargo, rehusó la propuesta porque buscaba otra cosa. Parece que esta vez ella desea vencer la reticencia de Vicente. Las Señoras hablan entonces de una casa en el distrito de San Martín. En febrero Vicente va a verlo y lo encuentra demasiado pequeño. Vicente comparte sus puntos de vista con Luisa la mañana del 7 de febrero:

“Ayer vi la casa de la que le hablé, en el arrabal de Santa María; pero no resulta bastante capaz. Será conveniente, como usted dice, tener una casa exclusiva para ustedes lo antes posible, pero no se encuentra tan fácilmente. Entretanto, será necesario tomar en alquiler la primera que se presente.”

Luisa ha tenido que reaccionar inmediatamente. Quiere que se compre la casa, no que se arriende. Su carta expresa claramente, sin demasiado tacto, su preocupación e impaciencia ante la lentitud de las gestiones (no tenemos esa carta). La respuesta de Vicente no se hace esperar, y es bastante áspera.

“Para el alojamiento en esa parroquia, es preciso buscar un alquiler al precio que sea, esperando que se presente la ocasión de comprar una, que por lo visto resulta bastante difícil de conseguir.
La encuentro siempre a usted con sentimientos un poco humanos desde que me ve usted enfermo, al pensar que se ha perdido todo, si no se encuentra casa. ¡Oh, mujer de poca fe y poco aficionada al ejemplo y a la conducta de Jesucristo! El Salvador del mundo, al pensar en toda su Iglesia, confía en el Padre para sus reglas y su dirección; y para un puñado de mujeres, que tan claramente ha suscitado y reunido su Providencia, ¡le parece a usted que nos fallará”. Vamos, señorita, humíllese usted muy por debajo de Dios, en cuyo amor soy su servidor”



La tensión es grande pero ambos van a reflexionar, tratando de comprender la reacción del otro. Vicente, mientras considera lo esencial del asunto, calma la situación:

“Hay que seguir rezando por la casa, por la que no me preocupo tanto como por los medios para que de momento se establezca usted aquí en alguna casa alquilada. ¡Ay Jesús! Su asunto, señorita, no depende de una casa, sino de que Dios siga bendiciendo esta obra.”

Se presenta una situación nueva: la señora Maretz, que vive en el boulevard San Denis, justo frente a San Lázaro, propone su pequeña propiedad. Se consigue el acuerdo y el contrato de venta se firma el 6 de septiembre de 1641:

“He aquí finalmente el contrato de compra de la casa y el dinero entregado.”

La casa se compra por doce mil libras. La Congregación de la Misión asume el coste, porque en ese momento las Hijas de la Caridad no disponen de fondos. La Compañía no rembolsará esa cantidad a la Congregación de la Misión hasta 1653.
Las distintas perspectivas sobre las decisiones que hay que tomar han provocado explicaciones sinceras pero ásperas. Este compartir sin cesiones aparentes ha permitido llegar a una solución, aceptada sin segundas intenciones. El respeto supera las divergencias.

La acogida de párvulos en las escuelas y pensionados en las casas


Los Consejos de la Compañía presentan con frecuencia la manera tan distinta que tienen Vicente de Paúl y Luisa de Marillac de percibir las realidades de la misión.
El Consejo del 30 de octubre de 1647 estudia dos problemas. San Vicente, que preside el Consejo, presenta el primer punto.

“La Señorita Le Gras presenta si es conveniente que nuestras hermanas de la ciudad y del campo, que tienen escuela, acepten muchachos y niñas, y, en caso de aceptar a los muchachos hasta qué edad les mantendrán”

En primer lugar, se presentan las razones de la señorita, favorables a la acogida: estos niños recibirán los principios de la piedad; quizás ésta sea su única instrucción. Porque en la mayor parte de los pueblos no hay maestro de escuela. Más aún, los padres quieren que sus muchachos tengan al menos tanta instrucción como sus hijas. Y es sabido que estos niños tan pequeños (menos de 6 años) no pueden ser sujeto de tentación para la dueña.
Vicente presenta razones totalmente opuestas: Está prohibido tener juntos niños y niñas por un decreto del rey y un decreto de la archidiócesis. Las Hermanas deben ser las primeras en cumplir las ordenanzas. Y Vicente apoya su palabra recordando que directoras de escuela que han acogido niñas juntamente con los niños han sido condenadas a ser quemadas vivas.
Se pregunta a las dos Hermanas presentes; una está a favor y la otra en contra. El señor Lambert, Asistente de la Congregación de la Misión, apoya la propuesta. La señorita reitera su opinión diciendo que ella ha aceptado alguna vez muchachos, porque hay ocasiones en que una niña no puede venir a la escuela si no trae a su hermano pequeño con ella porque la madre no está en la casa para cuidarle.
Después de presentar de nuevo sus razones, Vicente de Paúl concluye:

“Será bueno tomar nota de todo. Dos o tres tenemos la misma opinión. Es necesario dejarlo así.


Luisa, por consiguiente, deberá revisar lo que ha autorizado en algunas casas.

A continuación se plantea la cuestión de si pueden o no las Hermanas aceptar pensionados en sus casas. También aquí hay una gran diferencia de opinión entre los dos fundadores. Luisa ve ventajas en ello: educación de las niñas; asistencia financiera para casas pobres. Vicente ve demasiados inconvenientes: comidas diferentes para estas niñas (el menú de las Hermanas le parece demasiado pobre); riesgo para las Hermanas de que se vean sus diferencias comunitarias; dificultades para mantener un equilibrio entre el cuidado de estos pensionistas y la fidelidad a la Regla (oración). A pesar de la insistencia de Luisa, la decisión de Vicente es categórica:

“Dejen el asunto como está y no les acepten en ningún sitio.”

Luisa de Marillac tendrá que transmitir esta decisión a las distintas comunidades, sin dejar entrever que ella era opuesta a una tal decisión. Así, escribe a Bárbara Angiboust en mayo de 1655:

“El señor Vicente se alegra de manera especial cuando tiene noticias suyas; es de opinión que despidan ustedes a sus pensionistas porque dice que no es propio de las Hijas de la Caridad el tenerlas. En efecto, en un Consejo que se celebró sobre varias cuestiones, se resolvió que las Hermanas no recibirían nunca pensionistas, y ello por fundadas razones...”

Si hay que revisar la cuestión, sólo podrá hacerse después de una nueva reflexión común. En 1659, las Hermanas de La Fère plantean la necesidad de aceptar pensionistas. Luisa les dice:

“Por lo que se refiere a las pensionistas, considere usted cuál es su necesidad y su importancia y dígame lo que haya pensado; con eso, preguntaré a Nuestro Muy honorable Padre lo que a él le parece y se lo comunicaré a usted.”

Luisa está de acuerdo en revisar una decisión tomada doce años antes. Pero pide a las Hermanas reflexionar juntas sobre sus motivos, para explicar bien sus motivaciones, y enviárselas. La misión evoluciona, las respuestas tienen que adaptarse. Una decisión tomada en un momento puede ser modificada si las circunstancias cambian. Uno no puede pararse continuamente en lo que se ha hecho siempre.
¿Hubo Consejo y reflexión sobre este tema? ¡Es poco probable; la carta de Luisa es del final de noviembre de 1659!

El Catecismo de Belarmino y las Hijas de la Caridad


Las Hijas de la Caridad enseñaban el catecismo a las niñas en las parroquias. Tenían en sus manos un pequeño catecismo elaborado por Luisa de Marillac, en forma de preguntas y respuestas. Algunas Hermanas querían tener un conocimiento más profundo de su fe. ¿Qué alternativa podían proponerles?
El señor Lambert, sacerdote de la Misión, recomendó el catecismo de Belarmino, que Luisa encontró demasiado erudito. Durante el Consejo de marzo de 1648, la cuestión se debate. Una vez más, se revela una gran diferencia de apreciación:

“Señorita, no hay ningún catecismo mejor que el de Belarmino; si todas nuestras hermanas lo supieran y lo enseñaran, no enseñarían más que lo que deben enseñar, ya que les toca a ellas instruir a los demás, y deberían saber todo lo que tienen que saber los párrocos.”

Y Vicente de Paúl va todavía más lejos. Aconseja vivamente a Luisa de Marillac leer y explicar a las Hermanas este catecismo de Belarmino:

“Sería conveniente que se les leyera a nuestras hermanas y que usted misma se lo explicara, a fin de que todas lo aprendiesen y profundizasen en él para enseñarlo; porque, ya que es preciso que ellas lo enseñen, es menester que lo sepan; y no podrán aprender nada más sólido que lo que hay en ese libro.”

Oponerse a una decisión y ver que se le impone a uno por el bien común, tal fue la situación aceptada por Luisa. Ella va a hacer todos los esfuerzos por comprender los beneficios.


Un trabajo real y eficaz juntos

Para concluir, quisiera mostrar cómo Vicente de Paúl y Luisa de Marillac han sabido ir más allá de sus profundas diferencias. Sus múltiples encuentros les han permitido llegar a conocer su propia identidad, descubrir la complementariedad recíproca, ayudarse a asumirse plenamente y realizar así un trabajo real y eficaz.

Reconocerse


Aceptar reconocer la personalidad de aquellos con los que trabajamos con frecuencia es difícil. Requiere aceptar ver al otro con sus cualidades y sus defectos. Esto implica, en primer lugar, conocerse uno mismo con sus riquezas y carencias. Vicente de Paúl y Luisa de Marillac aprendieron poco a poco a conocerse. Se dicen lo que encuentran bueno o malo el uno en el otro.
Vicente de Paúl rápidamente llega a admirar la gran competencia de Luisa en su relación con las Damas de la Caridad y no duda en decírselo:

“Me parece bien todo lo que me dice de la Caridad y le ruego que proponga a las hermanas todo lo que crea oportuno para ello, y que lo ajuste, tanto por lo que ha escrito, como por lo que luego le parezca que es mejor”

Vicente tampoco teme advertirle una falta que podría ser perjudicial para su acción. Luisa sale con la señora Goussault a visitar una Cofradía:

“Ruego a Nuestro Señor que bendiga su viaje y su persona y que multiplique sus bendiciones sobre su alma y sobre la de la señora presidenta Goussault, con la que le ruego esté siempre alegre, aunque tenga que disminuir un poco esa pequeña seriedad que la naturaleza le ha dado y que la gracia endulza…”

Vicente dirá también a la Superiora de la Compañía que es demasiado exigente con las Hermanas jóvenes en formación. Vicenta ha llegado de Richelieu, y Luisa se queja de su lentitud en asimilar lo que ella le dice. Vicente le recomienda la paciencia.

“Es una hermana muy buena, que goza de excelente reputación en su país, que ha servido con constancia a su dueña durante siete u ocho años. Aquella pobre mujer ha sentido tanto su ausencia, que es imposible de decir. Hay espíritus que no se ajustan de golpe a todas las pequeñas normas. El tiempo va remediando las cosas. Entre nosotros lo estoy experimentando continuamente.”

Luisa tiene una fuerte personalidad, que se manifiesta en su tenacidad. Cuando ella ve lo que cree ser la voluntad de Dios, ella sigue adelante. Utiliza entonces una fuerte expresión: “En nombre de Dios.” Si Vicente cae enfermo, ella le impone enérgicamente reposo:

“En nombre de Dios, señor, bien sabe usted la necesidad que tiene de tomarse un poco de tiempo para recobrar su salud y para tratar de tenerla para el servicio de Dios.”

Ante la falta de dinero para pagar la pensión de los niños expósitos, Luisa manifiesta su sufrimiento y suplica con firmeza a Vicente de Paúl que actúe. Para ella, existe solo una solución, no aceptar nuevos niños.

“En nombre de Dios, mi reverendísimo Padre, piense por favor si no habría que aconsejar a las señoras que no reciban por ahora más niños expósitos… que ya no hay posibilidad de resistir a la compasión que causan esas pobres gentes cuando nos piden lo que se les debe en justicia… después de lo cual se ven morir de hambre; se han visto obligadas a venir tres y cuatro veces desde muy lejos, sin recibir nada de dinero… Perdóneme mis continuas importunidades, se lo pido por favor…”

Aceptar la complementariedad



Aceptar la complementariedad es reconocer que el otro viene a llenar su propia carencia. Luisa dice rápidamente lo que piensa. Se disculpa con Vicente de Paúl por esto mientras le envía cartas y le pide que responda sin demora:

“Perdone mi prontitud en deciros mis sentimientos.”

Si Luisa reconoce su precipitación, Vicente no duda reconocer, por otra parte, que él es más bien lento por prudencia. Uno compensa al otro.

“¡Dios mío! ¡Cuán feliz es, señorita, al tener el correctivo de las prisas! Las obras que hace el mismo Dios no se estropean jamás por el no-hacer de los hombres. Le ruego que confíe en él”

Vicente no osa echar a las muchas personas que buscan su consejo y su asistencia. Él lo reconoce y se deja desbordar:

Y como yo estoy hasta la coronilla preocupado por la cantidad de ejercitantes, uno preconizado obispo, un primer presidente, dos doctores, un profesor de teología y el señor Pavillon, además de nuestros ejercicios, todo esto, se lo aseguro, me impide ir a verla. Por eso, envíeme, si le place, la memoria de que me habla.”

Pero, como Luisa no acepta que Vicente abandone las Conferencias a las Hijas de la Caridad, un día o dos antes de la fecha le envía un pequeño recordatorio. “y la necesidad que tenemos de la conferencia que ha tenido usted la bondad de prometernos para mañana jueves”
La complementariedad va creciendo. Cada uno aporta su piedra a la construcción de la obra querida por Dios. Esto se manifiesta en la redacción de las Reglas de las Hijas de la Caridad.

“Esto es, mi muy Honorable Padre, lo que he observado, pero, en nombre de Dios, no tenga en cuenta ni las memorias ni las notas mías; ordene más bien las cosas como crea usted que Dios pide de nosotras, añadiendo las máximas e instrucciones que puedan servirnos de estímulo y mantenernos adictas y fieles a las observancias de todos los puntos de la regla,”


La santidad no era innata en ninguno de ellos. Como para todos los santos, este itinerario hacia la santidad se ha apoyado en su humanidad. Poco a poco, sus encuentros trasformaron su personalidad, perfeccionándola, embelleciéndola. Sus diferencias han llegado a ser fuente de enriquecimiento para la misión común. Vicente y Luisa explicaron a las Hermanas que debían vivir unidas entre ellas aceptando completamente su diversidad. Y para ayudarles las presentan a la Santísima Trinidad como su modelo.

“les recomiendo se acuerden siempre de las enseñanzas del señor Vicente, sobre todo, la tolerancia y la cordialidad para honrar la unidad de la divinidad en la diversidad de personas de la Santísima Trinidad.”


Escrito por Sor Elisabeth Charpy, DC de la provincia de Paris


miércoles, 25 de agosto de 2010

SEÑOR, HAZ DE MÍ UNA PARÁBOLA


Señor, haz de mí...
Sal del mundo: que me convierta en gourmet del reino,
añadiendo a la vida de cada día el único ingrediente
que conserva en su totalidad
todas sus propiedades: Dios. (Mt 5, 13)

Luz de las gentes: que nadie pase por mi vida
sin contemplar el enorme voltaje de paz,
amistad y amor que Tú has encendido en mí. (Mt 5, 14-16)


Cimiento sólido: que las inclemencias y las adversidades de cada día
no permitan echar abajo la gran obra
que Tú estás construyendo en mi vida. (Mt 7, 24-27)

Semilla que cae en tierra buena: que tu palabra cale profundamente en mi corazón
y pueda dar fruto y fruto abundante. (Mt 13, 3-8. 18-23)

Trigo en medio de la cizaña: que combata el mal a base de bien,
sin violencia, sin críticas destructivas,
sin puñetazos encima de la mesa...,
dejando que el Sembrador
se encargue de la cosecha. (Mt 13, 24-30. 36-43)

Grano de mostaza: que, desde el anonimato y los últimos puestos,
pueda contribuir a acercar tu reino entre mi gente
creciendo en sabiduría, prudencia y amor de Dios. (Mt 13, 31-32)

Levadura en medio de la masa: que mi vida sea un fermento de buenas obras en medio de mis hermanos. (Mt 13, 33)

Tesoro a la vista de todos: que sean muchos los que me encuentren y puedan adquirir,
a precio de hermano agradecido,
las maravillas que Tú depositas en mí. (Mt 13, 44)

Talento productivo: que jamás entierre los dones
que Tú me entregas cada día,
y tenga la valentía y la generosidad suficientes
para compartirlos con mis hermanos (Mt 25, 14-30)

Señor, Maestro bueno y generoso,
haz de mi vida una parábola de carne y hueso,
capaz de transmitir, a través de las acciones y de los acontecimientos de cada día,
tus enseñanzas a mis hermanos, haciendo de mi corazón, escuela del Reino,
abierto las 24 horas del día, los 365 días del año.


José María Escudero en Misión Joven 393

lunes, 9 de agosto de 2010

LA ÚLTIMA CIMA EN TERUEL


Todos conocemos la repercusión que ha tenido la proyección del Documental-Película, titulado: “LA ÚLTIMA CIMA”, referente al sacerdote Pablo Domínguez, que murió en 2009 en un accidente de montaña en el Moncayo. Tenía 42 años.

La película es un canto a la vida del sacerdote “normal”: que ni es delincuente, ni tampoco heroico, ni exorcista, ni misionero en lugares extremos, sino que simplemente está disponible, atiende a la gente, la escucha, la confiesa, predica la verdad sin miedo, con humor e ingenio.

Ya ha sido proyectada en más de cincuenta salas, con una considerable acogida por parte de los espectadores.

Los pases, en el Cine Marín de Teruel, serán los días : 9, 10, y 11 a las 6, 30 y 8,30, de la tarde, y el día 12 tres pases, 6,30, 8,30 y 10,30 de la tarde.


En este tiempo de verano bien viene un pequeño “remojón” cinematográfico, con una buena película, en la que habla “bien de los curas”.



domingo, 8 de agosto de 2010

BOLIVIA POR TIERRA , RÍO Y AIRE




" Bolivia por tierra, río y aire "

Las Hijas de la Caridad están repartidas por todo Bolivia. Varias de estas misioneras son españolas y las hemos acompañado en su trabajo diario sorteando precipicios en los Andes, sobrevolando en avioneta las inundaciones de la selva y navegando en el "Santa Luisa" por el río Mamoré.





Desde España, la ong COVIDE-AMVE está apoyando el trabajo de estas misioneras con las que hemos estado en Trinidad. Muy cerca de esta ciudad, las inundaciones han dejado a miles de familias sin hogar. En la selva de El Beni, las Hijas de la Caridad han construido más de mil pozos con la ayuda de la solidaridad española y atienden la salud, la educación y a los ancianos de las comunidades donde están trabajando.

Para desplazarse por la selva hay que ir en barco o en pequeñas deslizadoras. Eso es lo que hacen las misioneras, quienes llegan hasta los poblados más remotos en su afán por servir a los más olvidados de la sociedad. También hemos sobrevolado la selva para ir a otras misiones, como San Lorenzo de Moxos.




La última parte del reportaje la grabamos en las alturas de los Andes bolivianos, a 4.500 metros de altitud. Hasta allí llegamos para comprobar el trabajo que las Hijas de la Caridad llevan a cabo en la comunidad de Chilca Grande. Las misioneras ya se han acostumbrado a sortear derrumbes, abrir nuevas sendas y bordear precipicios con tal de trabajar por los más pobres.

domingo, 1 de agosto de 2010

MISIÓN EN TIERRA MALGACHE



Recorremos Madagascar, de norte a sur, en busca de varios misioneros españoles.



Misión en tierra malgache

Este domingo en la 2 a las 11:30



Madagascar, la gran isla roja varada en el Índico, vive una compleja situación social y política en la actualidad que ha venido a agravar la realidad del pueblo: el 70% de los ciudadanos malgaches vive con menos de un dólar al día. La isla está entre los diez países del mundo con más hambre.

En Madagascar hemos seguido la peripecia vital de varios misioneros españoles que trabajan en lugares y en situaciones muy diferentes y diversas. Isabel Abellán es una Hija de la Caridad que llegó hace 40 años al país y trabaja en Akamasoa, una asociación que ha promovido el desarrollo de miles de personas que malvivían en el basurero de la capital, Antananarivo. Ciriaca Hernández, es una religiosa salesiana que lleva 45 años fuera de España y ahora trabaja en la casa provincial de las hermanas en la capital.

Ángel Santamaría, misionero paúl, llegó a Madagascar en 1973. Vive y trabaja en El Androy, la región más pobre del país, al sur de la isla. Desde su puesto en Tsihombé, Ángel atiende 48 comunidades. Los paúles, además, han puesto en marcha cientos de escuelas y comedores. Otro misionero paúl es Antonio Ruiz, un leonés que llegó al país hace 35 años. El tercero de los paúles es Marcelino Mayor, que ha pasado los últimos quince años en la misión de Ambovombé.

Por su parte, Inmaculada Fernández es Hija de la Caridad, tiene 75 años y lleva cuarenta dedicada a los más pobres en el país. Es enfermera y maestra y trabaja en un dispensario, en un hospital para tuberculosos y aún tiene tiempo para supervisar la construcción de un colegio financiado por Manos Unidas.

miércoles, 28 de julio de 2010

Una luz en el corazón de las tinieblas



EL P. Hugo Rios no sólo evangeliza, sino que ejerce la medicina entre los más pobres de los pobres, en la República Democrática del Congo, país de enormes riquezas naturales y, por lo mismo, de endémicos conflictos de gran violencia en el corazón del África negra.

Allí el Padre Hugo mantiene un hospital pediátrico que atiende a 565 niños de diferentes edades y dolencias. Muchos han sido abandonados en la primera infancia. Él los ha recogido, les ha entregado amor, hogar, salud y educación.

Sin duda un testimonio de opción por los más pobres...




viernes, 23 de julio de 2010

Reconocimiento a la Sociedad de San Vicente de Paúl



La Comunidad de Madrid, con motivo de la Fiesta del 2 de Mayo, ha concedido a la Sociedad de San Vicente de Paúl en España la Encomienda de Número de la Orden del Dos de Mayo, en reconocimiento a sus 160 años de trabajo a favor de los más desfavorecidos en España y, en especial, en Madrid.

La entrega de la Placa de la Encomienda fue realizada por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Excma. Sra. Dª Esperanza Aguirre, a Dª María del Carmen Buitrón, Presidenta en funciones de la Sociedad, y a D. Antonio García Algarra, Presidente del Consejo de Zona de Madrid.



martes, 20 de julio de 2010

No temas



Préstame Madre tus ojos para con ellos mirar
pues si con ellos miro no volveré a pecar.
Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar,
pues si con ellos rezo el Padre me ha de escuchar.

Préstame Madre tu lengua para poder comulgar
pues tu lengua materna es de amor y santidad.
Préstame Madre tus brazos para poder trabajar,
pues así el trabajo rendirá una y mil veces más.

Préstame Madre tu manto para cubrir mi maldad,
pues cubierto con tu manto al cielo he de llegar.
Préstame Madre a tu Hijo para poderlo adorar,
pues si tú me das a Jesús, ¿Qué otra cosa puedo desear?

Y esa será mi dicha por toda la eternidad.
Amén.



domingo, 27 de junio de 2010

COMO UN GRAN FUEGO



Hace 350 San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac fundan la Compañía de las Hijas de la Caridad, en París. Desde entonces, esta institución se ha extendido por más de cien países en los cinco continentes. El reportaje muestra el trabajo de las más de veinte mil Hijas de la Caridad en los campos de la pobreza, la exclusión social, sanidad y educación.

PdD ha recuperado algunos de los momentos que ha compartido con las hermanas de esta congregación a lo largo de sus casi 30 años de programa en los más recónditos lugares del planeta. Allí donde hay una necesidad es muy probable encontrar una Hija de la Caridad tratando de poner remedio a la situación y dotando de dignidad a las personas más desfavorecidas.

VIDEO: como un gran fuego


miércoles, 23 de junio de 2010

SIETE CARACTERÍSTICAS DE SERVICIO A IMAGEN DE MOISÉS


Por: Francisco Avello

Al pensar en un ejemplo de vida sobresaliente y de intimidad con Dios, por consecuencia natural no he podido pensar en otro que no sea el de la vida de Moisés, que siendo un hombre humilde de corazón, logró realizar la tarea que Dios le encomendó; razón valiosísima que me lleva en esta oportunidad a resaltar en él, siete características de su liderazgo en el servicio, a las cuales debemos aspirar para trabajar con excelencia a nuestro Dios.


“Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios. El ángel de Yahvé se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza.» Cuando vio Yahvé que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: « ¡Moisés, Moisés!» El respondió: «Heme aquí.»Le dijo: «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada.» Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios”.


1. Sale de su comodidad para ir más allá:
Moisés, un simple pastor que cuidaba ovejas para que le fuera encomendada su misión tuvo que salir de la comodidad y de la cotidianidad en la que se encontraba, su vida se había trasformado en una monotonía, todos los días guiaba a las ovejas de su suegro Jetró, por el mismo sendero, por un camino que ya conocía y que se le hacia fácil de recorrer, transformando así su vida en una experiencia rutinaria y sin mayores objetivos que los ya alcanzados diariamente, esto fue así hasta que un día tuvo que ir más allá para conocer la misión que Dios le tenía preparada, (conducir al pueblo de Israel de Egipto hacia su libertad), pero para realizar esto, tuvo que ir más allá de su rutina diaria y su cotidianidad.

Cuantos hermanos hoy están cautivos de su propia soledad, de su propio dolor, de ataduras que llevan consigo durante años y esperan sedientos de alguien que los conduzca a su liberación en Jesucristo, Dios está haciendo un llamado importante en cada uno de nosotros y nos está invitando a ser verdaderos Moisés en la vida de muchos corazones oprimidos, cautivos y desolados por no haber encontrado a Jesús.

Para esto sin duda debemos ir más allá, mirar donde otros no miran, ir en busca de la conquista que nadie busca, fijar nuestra mirada en nuestro objetivo y alcanzarlo.

Tantas veces escuchamos que todo tiempo pasado fue mejor, que ya no es lo mismo de antes, etc. Lo cierto está en que Dios nos invita a ir hacia adelante, pues quien pone su mano en el arado no mira atrás (Lc 9, 62), en nuestro pasado no hay nada nuevo, todo está finalizado, no hay nada por conquistar, es en nuestro futuro donde hay mucho que conquistar y es hacia esa dirección donde debemos dirigirnos con decisión.

Nuestra tarea debe ser siempre, trabajar por ser hombres y mujeres de excelencia, que luchen por ser mejores cada día en Jesús consiguiendo nuevos objetivos y capaces de fijarnos metas constantes, ya sea en la oración, en la formación y por sobretodo en testimonio personal, abandonar nuestra cotidianidad para conquistar nuevos horizontes en la fe y no esperar que otro venga y lo haga por mí.

No olvidemos que toda agua estancada, es presa fácil de la infección y la putrefacción, no así el agua que corre libremente de cordillera a mar, para dar vida en medio de su transcurso


2. Rompe el círculo de cotidianidad, para salir del estancamiento:
En el momento que por fin Moisés rompe el círculo de lo cotidiano y deja de hacer lo mismo de siempre, es cuando ya está listo para convertirse en el gran conductor de libertad del Pueblo de Israel.

Romper el círculo nos es nada más que dejar hacer lo que YO quiero hacer y comenzar hacer lo que Dios tiene por voluntad para mi vida; no olvidemos que somos instrumentos para SU obra y no administradores del Reino del Señor. Lamentablemente, muchas veces nos encontramos con el panorama de que en las comunidades cada día de reunión se hacen las mismas cosas, las mismas canciones, son lo mismos quienes hablan y comparten, todo está perfectamente pronosticado y luego de un par de semanas de perseverancia en la comunidad es fácil saber lo que va suceder en cada momento determinado

De esta manera dejamos de lado al Espíritu Santo, que tiene múltiples maneras de manifestarse y que es capaz de regalar un nuevo Pentecostés cada mañana y romper así todo esquema y estructuraciónestablecida.

Ser un servidor de excelencia, es estar dispuesto
a romper todos los círculos de estancamiento que se
formen a nuestro alrededor


Para entender mejor lo que estamos compartiendo, señalare algunos ejemplos de estancamiento y vivencia en un círculo de comodidad:

A mi no me dejen los niños, sólo ayudo con los adultos

Yo les ayudo, pero no me pasen al frente porque no me gusta

Si quieren doy un tema, pero déjenme el amor de Dios.

Al siguiente retiro da el mismo tema y cinco años después… sigue con .. amor eterno

Yo sirvo pero en la cocina, cantar y dar temas, nunca.

Si predico en el encuentro, pero hacer visitas por las casas no porque nunca las he hecho.


Dios el día de hoy, nos llama a quebrantar nuestras propias normas de comportamiento y atrevernos a hacer nuevas cosas, pero siempre guiados por el Espíritu Santo, entendiendo que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios teniendo inserto en nuestro corazón como característica principal de Dios, la creatividad.

El llamado al liderazgo es también explorar nuevos talentos, avanzar hacia nuevos retos, no olvidemos que la palabra de Dios nos dice que a quien se le dio mucho incluso se le confío mucho más luego de trabajar con excelencia en el talento que se le deposito en sus manos (Cf. Mt 25); no podemos ser agentes de monotonía de la obra de Dios en medio de nuestra historia, sino más bien canales de la gracia de Dios para que Él escriba una Historia nueva en el corazón de muchos que no le conocen.


3. Se arriesga:
“Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso” (versículo 3)


Aun siendo algo que no conocía Moisés se acercó a ver esto que era tan extraño para él.

“Quien no se arriesga y no deposita su confianza en Dios, es porque aún no ha dejado que Dios sea el dueño de su vida”.
Dios nos invita incesantemente a dejarnos sorprender por su gran amor y poder en medio de nuestra vida, confiar plenamente en su voluntad y su capacidad creadora, Él es el dueño de todo y nosotros sus hijos amados; por esta razón, Él nos ha prometido en su palabra que todo lo que pidamos en su nombre, será dado, Dios nos invita a arriesgarnos en su nombre del mismo modo que lo ha hecho Moisés, que sin saber lo que estaba experimentando, fue un hombre que se arriesgó en el nombre del Señor.

¿Cuál será nuestra actitud al encontrarnos con algo que no conocemos, pero que Dios nos señala?,

El Secreto está en pedir a Dios, que frente a estas situaciones podamos tomar una actitud de confianza en Él y no de temor, Aventurarnos al riesgo.

Sin duda, hay una primicia importante en este punto, y es que: “Quien se arriesga en Jesús, definitivamente no lo hace”.

Así es, ya que Dios bajo ninguna circunstancia, implica un riesgo para nosotros, sino más bien lo contrario, una SEGURIDAD ABSOLUTA, porque Él es un Padre amoroso que jamás permitirá que experimentemos algo que vaya más allá de nuestras propias fuerzas (1 Cor 10, 13)

De esta manera es que debemos depositar en Dios nuestra confianza, creer en Él y saber que el riesgo en Jesucristo implica certeza de ganancia.


4. No se sorprende al ser llamado por su nombre:
Quien tiene una relación constante con Dios no se sorprende que este lo llame por su propio nombre, quien ha forjado una relación de fidelidad con el Padre sabe que Él lo llamará en cualquier momento para servirle.

Muchas veces cuando recibimos una llamada telefónica de alguien que no conocemos, nuestra primera pregunta al no edentificar su voz es: ¿Quién es?, ¿Quién habla?, etc. pero, por el contrario, cuando recibimos una llamada de una persona con la cual compartimos nuestra vida, historia e intimidad, no es necesario que nos diga su nombre para saber quien nos está marcando, incluso muchas veces con el solo escuchar nuestro teléfono sabemos quien nos está llamando ¿Te ha pasado?…

De esta misma manera se asemeja nuestra vida y la relación que tenemos con Dios; mientras mayor intimidad tenemos con Él, es menor la sorpresa cuando nos está haciendo un llamado y precisa de nosotros para llevar a cabo la obra edificadora en plan de su pueblo.

La clave del servicio en Jesús, sin lugar a duda, es el grado de intimidad que tenemos con nuestro creador, conociendo hasta lo más profundo de sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Dios no es un Dios que quiere ocultarse a sus hijos, por el contrario es un Dios que quiere mostrarse en plenitud y darse a conocer sin reservas. Está en nuestra actitud que podamos acercarnos a los pies de Jesús, para descubrirle, ya que:

¿Cómo hemos de hablar y servir a aquel que no conocemos?

¿Cómo hacer lo que Él nos indica, por sobre lo que nosotros mismos nos indicamos?

Más vale orar por lo que he de decidir, más que tener que orar por lo que ya hemos decido por mi mismo.

El llamado final en este cuarto punto es a no dejarnos engañar y caer en la tentación de que podemos servirle sin estar en comunión con Él.


5. Acepta la voluntad de Dios en medio de su vida:
Cuando Dios suscita un llamado, da las herramientas para hacerlo, Moisés tenía todas las excusas para no aceptar este llamado que el Señor le hacia: tartamudo, grabe defecto a la hora de pensar que su instrumento de conducción es la voz, pastor de un rebaño que sin duda podía haber generado en él una baja autoestima, etc.), pero Dios entregó todas las herramientas necesarias para que pudiera cumplir a cabalidad el servicio que el mismo le había encomendado.

La palabra de Dios nos dice que su voluntad, es lo bueno , lo agradable y lo perfecto (Rom 12, 2), y si nuestra vida esta sometida a su autoridad desde que le hemos entregado todo lo que somos y tenemos ¿Cómo podemos muchas veces rechazar la voluntad de Dios en nuestra vida?, ya lo hemos mencionado anteriormente , Dios es toda seguridad que el hombre puede necesitar y si Él se hace presente en medio de nuestra vida, bajo su voluntad es que debemos aprender a confiar que todo lo que Él hace , es por y para bien de los que Él ama ( Rom 8,28)

La certeza que debemos tener en nuestra vida, es que en la propia incapacidad, Dios nos capacita:

Algunos ejemplos de respaldo en la vida de Moisés son los siguientes:

Bastón de pastor (Ex 4,1-5):

Nuestra propia capacidad en las manos de Dios, se transforma en capacidad divina

Yo estaré contigo (Ex 3,11-12):
La promesa que Dios jamás nos abandonará y siempre estará a nuestro lado impulsando nuestra misión.

¡Soy torpe de palabra! (Ex 4,10-16) ;(Ex 7, 1-2):
A pesar de la incapacidad de Moisés (Tartamudez), Dios dispone todo para que su voluntadse desarrolle en la vida de su escogido.


6. Se quita las sandalias:
Un buen servidor y líder es humilde, se deja ayudar y cumple sus responsabilidades. Lamentablemente vemos a diario hermanos y hermanas que se dejan llevar por sus propios intereses, tratando de llenar vacíos personales, no dejando a nadie más servir en sus comunidades y queriéndolo acaparar todo; de esta manera, transforman la comunidad en lugar de desarrollo personal y no en un regalo de Dios para crecer en hermandad.

Dios hoy nos invita a ser humildes de corazón y la primera respuesta a este llamado que Dios nos hace es ser agentes de bendición para otros, colaborando a que nuestro liderazgo no se transforme en una moda sino más bien en una instancia de creación y formación de nuevos líderes y servidores que puedan llevar a cabo las distintas tareas que hay por hacer, no olvidemos que: “Un buen líder no es el que trabaja por 100, sino más bien, el que hace trabajar 100”
En el caso de Moisés contaba con un equipo que le ayudaba en las distintas labores propias de la misión que se le había confiado, creando así instancias de servicio en a comunidad, de este modo debemos procurar que lo que hacemos no sea un moda sino más bien una instancia de formación y desarrollo para otros.

- JETRÓ: (Ex 18,1-20)
Su consejero

- 70 ANCIANOS Eldad y Meldad: (Ex 18,21-26)
Colaboradores

- AARÓN: (Ex 7,1-2)
Su boca

- JOBAB: (Num 10,31)
Sus ojos

- JOSUÉ: (Num 11,28)
Su ayudante y sucesor

- AARÓN Y JUR: (Ex 17,8) Su apoyo



7. Ser un hombre con temor de Dios:
“Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios” (versículo 6)
Un servidor en Dios se reconoce porque teme a Dios, hace su voluntad para agradarle y cumple lo que Dios le esta pidiendo y no así lo que a él se le ocurre.

Tener temor de Dios no es bajo ninguna perspectiva entrar en pánico por lo que Él nos pueda hacer por no cumplir con su voluntad, Cuantas veces hemos escuchado la frase “Si no te comes toda la comida, Dios te va a castigar”

Y esto se queda grabado en nuestro corazón y mente, Dios nos es un Padre sádico que castiga a sus hijos o permite que le sucedan cosas malas para “Aprender una lección”; por el contario, es un Padre Celestial lleno de amor y ternura, el temor de Dios es la capacidad que desarrollamos en nuestro interior de no querer dañar el corazón de el Señor con nuestras actitudes.

Es como el pequeño, al cual su madre le dice que no coma de las galletas que tiene en el horno y no las come, no por temor a que su madre le castigue o le golpee sino porque sabe que para su madre esta actitud de comerlas sabiendo que ella ha mencionado lo contrario, puede dañar su corazón.

Cada día debemos pedirle el Don del SANTO TEMOR DE DIOS para acercarnos más a su forma de servir y de amar de este modo alcanzar la plenitud en nuestro servicio.

Pido a Dios bendiga abundantemente el corazón de cada uno de ustedes, le animo en su misión evangelizadora en su servicio a Dios y la Iglesia cuerpo de Cristo, y le pido al Señor Jesús bendiga cada una de sus vidas y corazones.

Francisco Avello





martes, 15 de junio de 2010

COVIDE-AMVE apoya en Cochabamba

Bolivia: La infancia amanecida


Miles de niños comienzan su relación con la calle a través de trabajos informales para ayudar en la economía doméstica.PdD / Carlos González

Miles de niños comienzan su relación con la calle a través de trabajos informales para ayudar en la economía doméstica. A medida que pasa el tiempo los pequeños van perdiendo los lazos con sus familias hasta que terminan durmiendo en cualquier rincón de la ciudad


Reinserción

A lo largo del último año los educadores han atendido a más de seiscientos menores. El promedio diario de asistencia al centro de día ha sido de 44 niños. De éstos, 37 han sido derivados a otros hogares del proyecto Amanecer para continuar con su proceso de reinserción familiar y social.

Presupuesto

COVIDE-AMVE ha destinado, en los diez últimos años, alrededor de 50.000 euros para financiar distintas actividades.
La ONG para el desarrollo de los padres paúles y las Hijas de la Caridad ha sido una de las primeras en destinar fondos a este proyecto. Los gastos son innumerables y toda ayuda es poca para cumplir la promesa de un nuevo día a los niños que han salido de las calles de Cochabamba.
El presupuesto de la Fundación Amanecer para sostener sus 12 centros ronda los 800.000 euros al año.

Voluntarios y web
A lo largo de sus casi 30 años de existencia, la Fundación Amanecer ha fomentado la participación de los voluntarios. Jóvenes procedentes de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Alemania o España dedican unos meses de su vida a los chicos y chicas que han dejado la calle. A través de su página web reciben solicitudes de todo el mundo y seleccionan aquellos perfiles adecuados a las necesidades del momento.

domingo, 6 de junio de 2010

"La última cima": ¿hay nicho para el cine religioso en España?


Su estreno madrileño ha superado en recaudación a "Sexo en Nueva York 2" y ha merecido los mejores elogios de la crítica y no pocas reflexiones interesantes. Quizás porque la propia historia del sacerdote D. Pablo Domínguez es verdaderamente ejemplar. En Decine21, una web que suelo recomendar, han titulado la reseña con el sugerente título "Un cura para la eternidad".





Ahora encuentro un artículo de fondo de Hildy Johnson, publicado en su blog de Decine21, que por su sensatez y agudeza reproduzco aquí: "¿Hay nicho para el cine religioso en España?". No tiene desperdicio.

En Estados Unidos es un hecho que el cine religioso funciona, y funciona muy bien. Incluso hay técnicas de marketing muy avanzadas para alcanzar a un público muy amplio, que desea ver en las pantallas historias que conecten con sus convicciones más profundas, no hay más que pensar en cómo se lanzó allí La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, o más recientemente títulos como The Blind Side (Un sueño posible), Bella y Prueba de fuego. Se organizan pases previos que centran su esfuerzo en el espectador cristiano, con envío masivo de información a parroquias y comunidades religiosas de tipo diverso. El resultado es que sacerdotes y pastores suelen recomendar las películas a sus fieles, y la gente responde positivamente.


La pregunta es: ¿en España es posible hacer algo así? ¿O se trata de un modo de hacer muy yanqui, un modelo no trasladable? La impresión, tras el estreno ayer en cines de La última cima, es que la cosa también puede funcionar por estos lares. El documental de Juan Manuel Cotelo sobre un sacerdote muerto en accidente de montaña, se vende con la frase promocional "La película que habla bien de los curas", y el tamtam entre el público más interesado está funcionando perfectamente, con el boca a oreja, e internet. De modo que, según datos de la distribuidora Europa Dreams Factory, con sólo dos copias en los madrileños cines Palafox y Dreams Palacio de Hielo, se ha convertido en la película de mayor recaudación por copia, con una media de 3.862,5 euros, y es la número 18 de más taquilla en total. Tal acogida ha permitido que esté ya previsto el estreno en 25 ciudades, con una cifra de copias aún por determinar, pero superior lógicamente a las 25 copias.


Quizá el cine español, en los últimos tiempos no muy positivo en su mirada al cristianismo -piénsese en títulos como Ágora, Los girasoles ciegos o Camino- debería pensar en cuidar a un público que puede darle muchas alegrías. Hay compañías que han tratado de hacerlo con títulos como la reciente Lourdes, pero sin duda que en España todavía hay mucho trecho que recorrer en la promoción de un tipo de cine que, como en el caso de La última cima, acaba sorprendiendo gratamente incluso a los no creyentes o indiferentes.

Si queréis saber más sobre la película que está ahora en los cines, os invito a ver este monólogo del director, todo un ejemplo de inteligencia, sinceridad y persuasión.



miércoles, 26 de mayo de 2010

LOS SACERDOTES CATÓLICOS EN EL CINE

Historia de fidelidad y de servicio

Con motivo de la Clausura del Año Sacerdotal, promovido por el Papa Benedicto XVI, y que tendrá lugar, el día 11 de junio, en Roma, la Delegación Episcopal de Medios de Comunicación Social ha preparado dos sesiones, los días 8 y 9 de junio, de “LOS SACERDOTES CATÓLICOS EN EL CINE, Historia de fidelidad y de servicio”, serán a las 5,30 de la tarde en el Salón de Actos de la Residencia del Corazón de Jesús, Hijas de la Caridad, en la Plaza Francés de Aranda, 2.

Junto a una pequeña oración de agradecimiento por la figura del SACERDOTE, se mostrarán las características y cualidades sacerdotales a través de fragmentos de películas a nivel mundial. Con la posibilidad de poder visionar la última película, realizada en España, en la que se “habla bien de los curas”, titulada “LA ÚLTIMA CIMA”. Vea el trailer:







SI QUIERES QUE SE ESTRENE EN TU CIUDAD PÍDELO EN: laultimacima.com

SINOPSIS
Pablo, sacerdote, sabía que iba a morir joven y deseaba hacerlo en la montaña. Entregó su vida a Dios… y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que está vivo.

Pablo era conocido y querido por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte.

LA ÚLTIMA CIMA muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador un pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?

miércoles, 19 de mayo de 2010

Otra heroína de Cochabamba



La hermana Adelina Gurpegui es una Hija de la Caridad española entregada a la causa de los pobres en la ciudad boliviana de Cochabamba.Carlos González / PdD

Para ver video de Pueblo de Dios pinchar en este enlace: Otra heroína de Cochabamba


La colina de la Coronilla en Cochabamba, es un lugar emblemático para Bolivia. En 1812 un grupo de mujeres resistieron a las tropas españolas en la guerra por la independencia. Han pasado a la Historia con el nombre de heroínas.
Hoy, este céntrico barrio cochabambino se ha convertido en refugio de personas sin hogar y jóvenes toxicómanos. La mayoría de ellos inhala clefa, un poderoso pegamento que usan los zapateros. La clefa, también conocida como vuelo, produce un estado de euforia lenta seguido de cansancio, mareo y sueño. En muchas ocasiones provoca la pérdida de sensibilidad y de la conciencia.



La hermana Adelina Gurpegui Goicoechea nació hace 65 años en la villa navarra de Berbinzana, Es fisioterapeuta y enfermera. Ha trabajado en hospitales de Valencia, Pamplona y Teruel. Su primer destino misionero fue en los centros médicos de Haití donde estuvo casi diez años. En 1988 llegó a Bolivia donde siempre ha estado con los más pobres.
También se ha ofrecido como voluntaria para ayudar después de distintas catástrofes naturales en Nicaragua y Haití.
Entre los muchos reconocimientos que ha recibido destaca la condecoración Chevalier de Haití por su trabajo en Cité Soleil así como distintas medallas de la alcaldía y la prefectura de Cochabamba por su entrega y trabajo al servicio de los enfermos y discapacitados.



Sus colaboradores y amigos la han rebautizado cariñosamente como Sor Adrenalina debido a la energía que desprende y contagia a su alrededor.La plaza de San Sebastíán está a los pies de la colina de La Coronilla, el pequeño cerro donde las heroínas de Cochabamba plantaron cara al ejército real en 1812.
Aquí vive otro gran grupo de jóvenes adictos a la clefa que ha hecho de la plaza su hogar. La mayoría proceden de familias desestructuradas que han vivido un infierno en sus casas y decidieron echarse a la calle.
La hermana Adelina se ha convertido para ellos en su particular salvadora. Ella se pone siempre de su lado, es la que se preocupa por su salud y sus necesidades, la que escucha sus problemas, la que les visita cuando entran presos y la que se enfrenta al nuevo ejército de la indiferencia y la exclusión social. Sor Adelina se ha convertido para los pobres de Cochabamba en la auténtica heroína del siglo XXI.

domingo, 16 de mayo de 2010

LA MIRADA Y EL CORAZÓN HUMANO



Los ojos son las ventanas del alma”, es un adagio muy antiguo y muy conocido. Y el adagio tiene razón, la mirada será siempre la expresión de lo que sucede y hay en el corazón del hombre, en el interior de nuestro ser. Con poco advertimos en la mirada de alguien el estado anímico que le acompaña. Por ello, Carlos A. Schmitt tiene razón al escribir así:



“Corazón feliz, mirada alegre

Corazón tranquilo, mirada serena

Corazón honesto, mirada transparente

Corazón amigo, mirada de hermano

Corazón depravado, mirada maliciosa

Corazón infeliz, mirada triste

Corazón sin Dios, mirada vacía”.

“Nuestros ojos traducen lo que siente el corazón”.


miércoles, 12 de mayo de 2010

LA OTRA GRANADA



LA OTRA GRANADA.

Durante media hora podremos ver el trabajo de las Hijas de la Caridad en uno de los barrios que no visitan los turistas que se acercan a ver la Alhambra: Almanjáyar.



Almanjáyar es una barriada donde conviven 42.000 habitantes con la pobreza, el paro, la droga, la delincuencia y... las Hijas de la Caridad.

Existe otra Granada más allá de la Alhambra. Video de Pueblo de Dios.

Hace 40 años, las religiosas vivían en un barrio que sufrió unas fuertes inundaciones y fueron trasladadas a un piso de protección oficial junto con el resto de los vecinos a un barrio en el que no había nada más que pobreza y falta de servicios públicos. Las Hijas de la Caridad construyeron y dirigieron colegios y guarderías hasta que las instituciones públicas se hicieron cargo de ellos.

Ahora, después de cuatro décadas viviendo entre los más pobres, siguen empeñadas en dignificar la vida de los que menos tienen. Han puesto en marcha un comedor social en el que dan más de 200 comidas diarias. Están trabajando con los adolescentes que fracasan en la escuela y ayudan a más de 70 a que acaben la Secundaria con el fin de que puedan acceder a un módulo de formación profesional y aprender un oficio con el que salir adelante.

Los ancianos sin familia y sin recursos están acogidos en ocho viviendas que las Hijas de la Caridad han puesto a su disposición hasta que encuentran una residencia para ellos. A esto hay que sumar el programa "Granada Abierta" con el que ofrecen a los inmigrantes los servicios básicos, reparto de alimentos a las familias, sala de internet y la asesoría necesaria para que puedan integrarse en la sociedad y comenzar una vida más esperanzadora.

Por si todo esto fuera poco, las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl están colaborando con Cáritas Granada en el programa para la recuperación y rehabilitación de personas con adicción al alcohol y las drogas.


domingo, 25 de abril de 2010

“Si no miras el mundo con alegría, ¿qué te queda?”



Pilar Pascual Mendívil ya lo puede contar a la cara. Esta religiosa de 65 años, que vivió en Puerto Príncipe, capital de Haití, el terremoto del pasado 12 de enero, llegó el miércoles por la noche a Falces, su localidad natal. Allí la esperaba su hermana Mari Cruz, que no pudo evitar emocionarse. Era la primera vez que se abrazaban después de que, en enero, Sor Pilar tardara tres días en poder llamar por teléfono y decirle que se encontraba bien tras el seísmo. “Qué disgusto tuve cuando se pasaban las horas y no sabía nada de ella”, reconoce su hermana.

La religiosa, Hija de la Caridad, dedica su vida misionera a atender a unos 300 pacientes diarios en un dispensario médico en el barrio de María Magdalena, en la capital haitiana. Lleva 33 años allí y es la única misionera navarra en este país. Tras tres meses de intenso trabajo con las víctimas del terremoto, permanecerá en España hasta el próximo 20 de mayo. Entre sus planes para este tiempo están los de “disfrutar de la familia, acudir a alguna visita médica, y ejercicios espirituales”.





Su secreto: el “ácido viejúrico”

Sor Pilar siente desde niña una vocación irrenunciable: no puede ver a alguien a su lado pasándolo mal. “Desde chiquita me desvivía por los niños que se caían. Había quien se reía, pues yo no podía superarlo. Iba donde él y trataba de curarlo. Lo mismo con los ancianos”. Por eso se hizo monja. Y enfermera. Encontró la felicidad en su labor de misionera, de la que no se cansa. “Me levanto siempre muy alegre, con ganas de hacer muchas cosas. Pero vaya, sí, la edad se va notando. A veces, por las tardes, noto las piernas un poco cargadas”, asegura. Ya ha cumplido los 65, pero no tiene ninguna intención de “retirarse”. “No sé, yo les digo a mis hermanas allí en Haití que mi secreto es el ácido viejúrico”, ríe. Algo especial debe de ser. Todos lo “detectan”. Durante sus años de trabajo en Cité Soleil, la barriada más pobre y marginal de Puerto Príncipe, imponía respeto. “Me trataban bien. Lo pienso ahora cuando recuerdo que los únicos coches que entraban en el barrio eran los tanques blindados de la ONU, los que robaban los mafiosos y mi furgoneta. Hacía siete viajes diarios con ella, entrando y saliendo de Cité Soleil a por comida”. La suya no le parece una historia excepcional. “Hay mucha gente buena. Los voluntarios que han venido estas semanas a Haití desde todo el mundo, por ejemplo. Son un estímulo para seguir entregándote”.




Candidata al Príncipe de Viana

Con cierta sorpresa, Pilar Pascual ha sabido, a su llegada a Navarra, que su nombre ha sido presentado como uno de los candidatos a recibir el Premio Príncipe de Viana a la Solidaridad. El Ayuntamiento de Falces, su localidad, fue la entidad que avaló su candidatura. Sustituye al anterior Premio Internacional “Navarra” a la Solidaridad y, organizado en colaboración con Caja Laboral, está dotado con 40.000 euros. Sor Pilar concurre junto a otros 8 candidatos. “Eso me han dicho, que me han metido ahí”, admite. El jurado hará público su fallo el próximo miércoles, día 21. “Si me lo dieran, me alegraría, pero sobre todo sería un empujón de esperanza para los pobres. Ellos son quienes realmente necesitan de nuestra atención”. Después de la respuesta solidaria de los navarros, Pilar Pascual tiene un mensaje con el que corresponder: “Gracias por saber compartir en estos tiempos de crisis, difíciles aquí también”.

Parece irreal que esta religiosa haya visto morir a personas en sus brazos. “La felicidad da energía; es la miseria la que engendra todo”, indica Sor Pilar, que a las 24 horas de llegar, ya piensa en volver. “Hay tanta necesidad allí…” - Sor Pilar, de 65 años, estará en España hasta el 20 de mayo, cuando volverá a Puerto Príncipe - Atiende un dispensario médico de la Congregación de las Hijas de la Caridad por el que pasan unos 300 pacientes al día
Tiene la piel curtida por el sol. “Es que ahora atendemos en tiendas de campaña, la gente no quiere entrar en edificios y, allí en la calle, te pega de lleno”. La mirada, enturbiada por las vivencias. “Hemos visto cosas tremendas. La primera noche atendimos enfermos sin parar. Sin parar. Una vez vi a una de las hermanas cosiendo a un niño. Ella se caía de sueño. Le dije que lo dejara. Estaba muerto… Estaba cosiendo a un niño muerto…”.



Tiene también tiempo para todos los que ahora en su pueblo, donde ha venido a descansar un mes, la reclaman. “Tengo la casa llena de visitas. Entre los que se pasan y los que llaman por teléfono”, interviene Mari Cruz, la hermana de esta religiosa. Y, por supuesto, una gran sonrisa. “Es que si no miras el mundo con alegría, ¿qué te queda?”, dice ella, la protagonista, encogiéndose de hombros.

Pilar Pascual Mendívil (Falces, 30 de septiembre de 1944), Sor Pilar, como la llaman en Haití desde los “chiquillos” hasta los “bandidos”, descansa en su pueblo desde el pasado martes por la noche. Su congregación, la de las Hijas de la Caridad, le ha recomendado que pase algo de tiempo en casa para que descanse y desconecte. Hace tres meses, sobrevivía milagrosamente al terremoto que asoló Haití. El seísmo, de 7,1 grados Ritcher, dejó cifras oficiales de 214.000 muertos.

Todo el mundo le estará preguntando por su experiencia del terremoto…

Y sólo duró quince minutos. Fueron eternos, eso sí. Porque la tierra tembló con un vigor impresionante. Se estremeció todo y se mezcló todo. Eran las cinco menos cuarto de la mañana. En diez minutos, nos dio tiempo a temer por nosotras, en lo que podría haber pasado si el depósito de agua que cayó hacia un lado, cae hacia el otro y nos aplasta.


Yo le di gracias al Salvador (patrón de Falces) y poco más. A las cinco en punto de la mañana nos llegaba el primer enfermo al dispensario…

Fueron para ustedes jornadas de intenso trabajo, de atención a los heridos, de restablecer el orden… Tardó tres días en llamar a casa, a España, para decir que estaba usted bien.

Disculpadme, perdí la noción del tiempo. Yo no sé cómo el Señor nos dio fuerzas pero estuvimos 3 días y 3 noches sin dormir, trabajando, atendiendo víctimas. Se nos murieron siete personas en las manos… Fue una tragedia increíble.




Navarra sintió “tocada” su fibra solidaria con ese desastre y, en plena crisis económica, las cifras de donativos superaron el millón de euros. ¿Lo han notado ustedes allí?

Sí, aunque ahora al llegar aquí me ha sorprendido la reacción que se generó en la gente. No me imaginaba que hubiera habido tanta preocupación… Pero quiero decir una cosa, para la reconstrucción no sólo ha sido clave la ayuda humanitaria. Ha sido muy importante, puede que más, el apoyo moral que nos han enviado todos ustedes.

¿Les ha servido el dinero para la reconstrucción de su centro médico?

Bueno, directamente nos han llegado algunos miles de euros, pero el resto está todavía en el banco. Todavía no ha pasado demasiado tiempo como para intentar reconstruir las infraestructuras: la gente tiene miedo, no acude a los edificios. Nosotras atendemos a nuestros enfermos en tiendas de campaña, en la calle. Los colegios, que han vuelto a impartir clase, también lo hacen al aire libre…. El dinero que nos ha llegado lo hemos invertido en la prioridad ahora: alimentos.

¿Los haitianos pasan hambre?

Sí. Hay escasez de comida. Estamos acostumbrados a comer tres veces al día, ¿no? Pues allí hay mucha gente que se pasa dos días sin probar bocado. Nosotras, en el dispensario, damos una bolsita de comida a todas las personas que pasan visita médica. Contiene arroz, alubias, macarrones, latas de carne… Repartimos unas 300 diarias. También damos alimento a quien nos lo pide. ¿Cómo no vamos a compadecer a una madre que viene desesperada, con sus hijos llorando porque no tienen qué llevarse a la boca? Eso es Haití. Como yo les digo, a vivir del hoy.

¿Hay ricos en Haití?

Sí, aunque la inmensa mayoría son pobres. Pero de una pobreza que más que pobreza es miseria. Los ricos, existen, y son riquísmos. Viven, como decimos allí, en el monte, como si no tocaran el mismo suelo. Aunque ahora, esto del terremoto les ha igualado a todos. Todos han sufrido en la desgracia… Les ha igualado

Usted trabajó durante años en Cité Soleil, una de las barriadas más conflictivas de Puerto Príncipe. ¿No se cansa de luchar contra la desesperación?

No es cuestión de cansancio. Es de hacer lo que hay que hacer. Te sale espontáneo. Además, a nosotras nos tratan muy bien. Nos respetan. ¿Cómo nos vamos a ir si nos dicen que somos su esperanza? En el barrio de Cité Soleil, los bandidos, como yo digo, nos advertían, para que no nos pasara nada: “Hermanas, entren en casa. Va a empezar el tiroteo”.


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